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domingo, 24 de marzo de 2013

TEST PARA SABER EL SEXO DEL BEBE DESDE EL PRIMERO MES DEL EMBARAZO



En las primeras semanas de embaraz
o los órganos sexuales del feto aún no están desarrollados por lo que con una ecografía no se puede saber si el bebé será niño o niña. Ahora, una empresa española ha ideado un método muy sencillo para que los padres impacientes puedan aclarar el misterio en el primer mes.

A nivel genético, el sexo de una persona viene determinado por el cromosoma Y, presente solo en varones. El equipo de científicos, de la empresa MyGEN, se ha basado en esta regla para idear un test muy sencillo que consiste en analizar una gota de sangre de la madre. Puesto que durante el embarazo hay intercambio de sangre entre madre e hijo, si en la muestra se identifica algún fragmento del cromosoma Y, significa que el bebé será niño. En caso de que sean gemelos, la identificación del cromosoma indicará que al menos unos de ellos será varón, y en caso de no encontrarse, significará que las dos hijas serán niñas.

Según sus creadores, la técnica cuenta con un porcentaje de fiabilidad de hasta el 99 por ciento. "Por el momento, el test sólo se ofrece en algunas clínicas y el filtro con la gota se envía a nuestros laboratorios", explica Guillermo Cobas, director general de MyGEN. Actualmente los científicos trabajan en la versión compacta para que la madre pueda hacerse el test, que esperan pueda venderse en farmacias dentro de unos meses.

viernes, 8 de marzo de 2013

ENFERMEDADES RARAS. SÍNDROME POST ORGÁSMICO

Científicos holandeses han descubierto un síndrome que hace enfermar a los hombres con una dolencia similar a una gripe tras tener un orgasmo y que podría estar causado por una alergia al propio semen. 

Según desvela en la revista Journal of Sexual Medicine el investigador Marcel Waldinger, de la Universidad de Utrecht, el síndrome se conoce comoPOIS o síndrome post orgásmico, y está documentado desde 2002, cuando se descubrió que algunos hombres, a los pocos minutos de eyacular, comenzaban a tener los síntomas propios de una gripe: fiebre alta, malestar general, picor de ojos y de nariz...

Para sus estudios, Waldinger y sus colegas analizaron a 45 hombres holandeses a los que se les diagnosticó la enfermedad. Treinta y tres de ellos acordaron someterse a una prueba de alergia en la piel usando una forma diluida de su propio semen. De

ellos, un 88 por ciento tuvo una reacción de la piel positiva que indicó una respuesta autoinmune o reacción alérgica.

En un segundo estudio, el equipo de Waldinger decidió intentar tratar a dos de los voluntarios con unaterapia de hiposensibilización, usada para tratar alergias, que expone al cuerpo repetidamente a cantidades pequeñas del alérgeno que se incrementan gradualmente a lo largo de varios años. Los resultados mostraron que después de uno y tres años respectivamente, los pacientes mostraban una reducción significativa de sus síntomas.

sábado, 23 de febrero de 2013

MASOQUISMO


"Me gusta ser azotada. Que te aten es divertido". Rihanna, la famosa cantante de pop, confesaba así en 2011 a la revista Rolling Stone que creía ser un poco masoquista. Sin embargo, estas declaraciones hoy ya no impactan tanto como lo hicieron en 1780 las de Leopold von Sacher-Masoch en su obra "La Venus de las pieles".
Nos parece natural que el ser humano intente evitar todos aquellos estímulos que le proporcionan malestar, y entre ellos solemos pensar que el dolor es uno de los más importantes, ya que normalmente lo asociamos al sufrimiento. Sin embargo, hay quien habla de masoquismo de ‘baja intensidad': todos conocemos a alguien a quien le encanta la comida tan picante que hace que se le duerma la lengua, todos tenemos algún amigo que corre maratones agotadores, y muchos nos hemos rascado alguna vez una picadura de mosquito hasta levantarnos la piel o dejarla enrojecida. ¿Por qué?
Las relaciones entre placer y dolor son más complejas de lo que podemos creer. En la comprensión de esta relación extraordinaria una clave puede estar en las sustancias que produce el cerebro cuando sentimos dolor. Se trata de las endorfinas, unos opiáceos naturales de los que se sirve nuestro sistema nervioso para contrarrestar el dolor y el miedo. Otro factor que se ha propuesto es el alivio que se siente tras escapar o superar una situación desagradable, como sucede en las personas que se autolesionan, generalmente para aliviar un sufrimiento psicológico. Pero el caso del masoquismo es diferente, pues el dolor es percibido como placentero en sí mismo, aunque hay quien ha planteado que el verdadero objetivo del masoquismo se relaciona más con el poder y la sumisión que con el propiodolor.

¿De qué depende la interpretación del dolor?

La importancia del contexto ha quedado claramente expuesta en un trabajo realizado recientemente por Leknes y su equipo de colaboradores de las universidades de Oxford y Oslo. Este grupo de investigadores ha demostrado que el cerebro se comporta de forma distinta cuando un mismo dolor de intensidad moderada se compara con un dolor ‘peor' o con uno ‘mejor'. Los participantes interpretaron ese dolor moderado como placentero al compararlo con otro más intenso. A nivel cerebral se observó una menor actividad en la ínsula y el cíngulo anterior, y una mayor activación en el circuito de recompensa que incluye las cortezas prefrontal orbital y ventromedial.

¿Cómo procesa el dolor el cerebro del masoquista?

En un interesante estudio realizado por la Universidad de Dusseldorf se comparaba, entre otros, a un grupo de personas con conductas masoquistas con un grupo de control que no mostraba este tipo de comportamientos. Para empezar, encontraron que el grupo de tendencia masoquista mostraba un umbral de dolor más elevado y valoraba la estimulación láser que se les aplicaba como significativamente más agradable en comparación con los controles. Y aún más interesante, utilizando la técnica de magnetoencefalografía observaron que, tras una primera estimulación táctil indolora, la aplicación del láser ocasionaba una mayor amplitud en la respuesta tardía del área somatosensorial primaria (S1) del cerebro. Los autores plantearon como una explicación tentativa la posibilidad de que las personas con conductas masoquistas sufran una alteración en la modulación del procesamiento de la información somatosensorial. Así, estímulos como el dolor, que en la mayoría de las personas aumentan la activación, serían percibidos como ‘normales' por aquellos con comportamientos masoquistas.
El interés y la aceptación del masoquismo y el sadismo han crecido en la sociedad, que incluso los ha retirado del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. Pero a nivel científico aún queda mucho por saber sobre estas parafilias. La psicología y la neurociencia desean comprender y no juzgar al que disfruta sintiendo dolor. Como se suele decir, "en la variedad está el gusto".