lunes, 25 de febrero de 2013

¿POR QUÉ LLORAN LOS BEBÉS?


Los bebés lloran por enfado o miedo cuando tienen los ojos abiertos y por dolor cuando los mantienen cerrados, según han mostrado investigadores de laUniversidad de Murcia y la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), tras estudiar el llanto de 20 bebés de entre 3 y 18 meses de edad.

“El llanto es la principal forma que tienen los bebés de comunicar las emociones negativas y, en la mayor parte de los casos, la única manera que tienen de expresarlas”, explica Mariano Chóliz, investigador en la Universidad de Valencia, en declaraciones a la agencia SINC. Analizando las diferencias en el patrón de llanto provocado por tres emociones características (miedo, enfado y dolor), su equipo identificó que las principales diferencias se presentan en la actividad ocular y en la dinámica del llanto. Según los resultados, publicados en la revista Spanish Journal of Psychology, cuando están enfadados la mayoría de los bebés mantienen los ojos medio cerrados, con una mirada aparentemente sin dirección o, por el contrario, fija. En el caso del miedo, los ojos permanecen abiertos casi todo el tiempo, incluso a veces las criaturas tienen una mirada escrutadora y mueven la cabeza hacia atrás, y el llanto aparece de forma explosiva. Por último, el dolor se manifiesta con los ojos cerrados casi todo el tiempo, y en los pocos momentos en los que están abiertos, la abertura es mínima y distante de la mirada. Además, cuando algo les duele existe un alto grado de tensión en la zona ocular y el ceño se encuentra fruncido. 

En lo que se refiere a la dinámica del llanto, tanto los gestos como la intensidad del lloro se van incrementando gradualmente si se debe a un enfado, mientras que aparecen en su máxima intensidad desde el primer momento en el caso del dolor y del miedo

domingo, 24 de febrero de 2013

UN GEL REGENERA EL CORAZÓN TRAS UN INFARTO


Un gel capaz de reparar el daño cardiaco producido por un infarto, seguro y eficaz, está ya preparado para ser utilizado en humanos. El hidrogel, desarrollado por el equipo de Sonya Seif-Naraghi, de laUniversidad de California-San Diego (EE.UU.), está hecho de células cardiacas del propio pacientey genera un material poroso y fibroso que, una vez inyectado, fabrica un andamio celular en el tejido cardiaco dañado. Dicho andamio, explican los investigadores en la revista Science Translational Medicine, proporciona una estructura que favorece la estimulación de las nuevas células y nuevos vasos sanguíneos para que migren hacia el tejido dañado; así, el resultado es la «regeneración del músculo cardiaco» y la reducción del tejido cicatricial o lesión en la zona del infarto. Además, como el gel se inyecta a través de un catéter, no hay necesidad de cirugía o anestesia general, lo que se traduce en un procedimiento menos invasivo para los pacientes.
Los investigadores consideran que han demostrado en animales que el hidrogel inyectable puede reparar los daños causados por una ataque al corazón, ayudar a crecer tejido y nuevos vasos sanguíneos en el corazón y lograr casi un «corazón sano». Los resultados, dicen, suponen un espaldarazo definitivo para que este año se inicien ensayos clínicos en Europa.
Utilizando un modelo de cerdo, los investigadores ha logrado verificar que el hidrogel puede ser inyectado a través de un catéter insertado en una arteria y, posteriormente, dirigido a través de los vasos sanguíneos hasta llegar a la cámara principal de bombeo del músculo corazón. A través de una aguja ubicada en el extremo del catéter, los médicos pueden realizar múltiples inyecciones del hidrogel en la zona dañada. Además, después de completar su función, éste se degrada por el organismo.

MUERTE POR SER COCA-CÓLICA


Entre siete y 10 litros de Coca-Cola al día, según su propia familia. Diagnóstico: arritmia cardiaca. Resultado: muerte. Así se resume el final de Natasha Harris, una joven neozelandesa de 30 años, adicta a esta bebida refrescante que, según el estudio forense publicado ahora, ha sido factor clave de su muerte.
"Natasha murió en febrero de 2010 a causa de una arritmia cardiacaprovocada, principalmente, por beber una media de nueve litros al día de este refresco durante años", destaca David Crerar, juez de instrucción del caso que asegura que "de no haber ingerido todo esto seguramente seguiría viva".
El problema es más común de lo que se piensa. Así lo asegura la doctora Pilar Martín Vaquero, especialista en Endocrinología y Nutrición y directora médica en la Clínica d-médical, que subraya que cada vez es más frecuente que pasen por consulta personas capaces de ingerir entre cinco y siete litros de este tipo de bebidas refrescantes al día. "Yo lo califico de epidemia. Es un problema más común de lo que parece. En los países industrializados, cada vez hay más gente que ya no bebe agua, sólo estas bebidas azucaradas, sobre todo extendidas entre los más jóvenes. Es más, no es raro que haya pacientes que expliquen que toman incluso estos refrescos para desayunar", afirma.
Algo que, según la pareja de Natasha era típico en ella: "No le gustaba el agua, ni el té o cualquier otra bebida; al final, la Coca-Cola se convirtió en una adicción. La primera cosa que hacía por la mañana era tomar un trago de Coca-Cola y lo último era volver a beber el refresco. Además, comía poco y fumaba unos 30 cigarrillos al día", explica su novio, Christopher Hodgkinson.
El juez de instrucción ha explicado que el consumo de 10 litros de Coca-Cola equivale a 970 miligramos de cafeína y más de un kilo de azúcar, es decir, una 'bomba' para cualquier persona. "Aunque no son demasiados, existen estudios que indican el peligro de beber este tipo de refrescos de forma descontrolada, como era caso de esta joven", asegura la doctora Martín Vaquero. Según un informe de la compañía, 240 ml de Coca-Cola equivale a 23 mg de cafeína, lo que equivaldría a más de 700 mg los 10 litros.

LOS "RESTOS" DEL ACASO ESCOLAR UNA VEZ ADULTO


Los niños que sufren 'bullying' tienen más depresiones, más ansiedad y piensan más en el suicidio cuando crecen. Un nuevo estudio analiza hasta qué punto las víctimas arrastran las secuelas del acoso escolar en la edad adulta.
Los medios de comunicación e incluso el cine se encargan de reflejar cuáles son las consecuencias inmediatas del acoso escolar, llegando incluso al suicidio. Sin embargo, según los autores del estudio, apenas hay literatura científica que investigue los efectos a largo plazo, tanto para las víctimas como para los acosadores.
"El daño psicológico no desaparece por el hecho de que los afectados se hagan mayores o por dejar de ser acosados. Esto es algo que permanece con ellos. Si pudiéramos manejar esto ahora, se podría prevenir multitud de problemas posteriores", afirma el principal autor de la investigación, William Copeland, profesor del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Duke (EEUU). Aunque "hay programas de prevención, queda mucho camino por recorrer", apunta Inmaculada Palanca, de la Unidad de Psiquiatría Infantil del Hospital Puerta de Hierro (Madrid). De hecho, "en muchas ocasiones se pasa por alto la intervención psiquiátrica con los niños que acosan".
Tras 20 años de estudio basado en entrevistas realizadas a 1.420 participantes (acosados, acosadores, niños que habían adoptado ambos papeles y también menores que no se habían visto implicados nunca en ninguna forma de abuso), los investigadores vieron que en la edad adulta (entre 19 y 26 años) los problemas emocionales y de comportamiento eran notables entre quienes habían tenido alguna experiencia con el acoso escolar. Tenían, además, mayor riesgo de sufrir desórdenes psiquiátricos.
Quienes habían sido sólo víctimas de 'bullying' presentaban niveles más altos de depresión, ansiedad, pánico y riesgo de agorafobia. Aquellos que, además de víctimas, también fueron ejecutores de acosopresentaban alto riesgo de depresión, ansiedad, pensamientos suicidas y pánico. Quienes sólo acosaban tenían una tasa alta de trastornos de personalidad antisocial.
RIESGO DE AGORAFOBIA

En cuanto a las diferencias por género, se observó que las niñas que habían sido acosadas y acosadoras tenían mayor riesgo de agorafobia y los niños que también habían adoptado ambos papeles sufrían mayores tasas de suicidio. Estos resultados, aclaran los responsables del estudio, se mantienen iguales después de tener en cuenta la existencia previa de posibles problemas psiquiátricos o dificultades familiares.

Otra de las diferencias encontradas entre los niños relacionados con el 'bullying' y aquellos sin historial: su situación familiar y su 'esquema' mental. En la misma línea de otros estudios, el equipo de investigadores de la Universidad de Duke comprobó que quienes infringen y sufren elacoso pertenecen a familias con un nivel socioeconómico más bajo, son más agresivos, tienen problemas de impulsividad, falta de regulación emocional, se enfadan con facilidad, tienen pocos amigos y generalmente han sido acosados por sus hermanos. En cuanto a las víctimas, su perfilresponde a personas tímidas, inseguras y con falta de asertividad.
Las causas del acoso, además de ser estar relacionadas con este tipo de perfiles, también son ambientales e incluso genéticas. "Se han descrito alteraciones en el llamado eje del estrés (eje del hipotálamo, hipófisis y suprarrenal)", explica la doctora Palanca. Influyen los modelos de crianza, el vínculo madre e hijo y el contexto en el que se encuentra. Es lo que hace que "el acosador no vea en la víctima una persona diferente a él, con sentimientos y emociones, sino un objeto que satisface sus deseos y demandas".
Todo indica que ser víctima o parte ejecutora de 'bullying' es un factor de riesgo directo de serios problemas psiquiátricos años más tarde. "A veces, todavía se piensa que el acoso escolar forma parte inevitable del crecimiento", argumenta Copeland. Sin embargo, y en vista del aumento de suicidios en esta parte de la población, es un problema muy serio que hay que abordar cuanto antes. Y estudios como este ayudan a redirigir esfuerzos y estrategias.

sábado, 23 de febrero de 2013

MASOQUISMO


"Me gusta ser azotada. Que te aten es divertido". Rihanna, la famosa cantante de pop, confesaba así en 2011 a la revista Rolling Stone que creía ser un poco masoquista. Sin embargo, estas declaraciones hoy ya no impactan tanto como lo hicieron en 1780 las de Leopold von Sacher-Masoch en su obra "La Venus de las pieles".
Nos parece natural que el ser humano intente evitar todos aquellos estímulos que le proporcionan malestar, y entre ellos solemos pensar que el dolor es uno de los más importantes, ya que normalmente lo asociamos al sufrimiento. Sin embargo, hay quien habla de masoquismo de ‘baja intensidad': todos conocemos a alguien a quien le encanta la comida tan picante que hace que se le duerma la lengua, todos tenemos algún amigo que corre maratones agotadores, y muchos nos hemos rascado alguna vez una picadura de mosquito hasta levantarnos la piel o dejarla enrojecida. ¿Por qué?
Las relaciones entre placer y dolor son más complejas de lo que podemos creer. En la comprensión de esta relación extraordinaria una clave puede estar en las sustancias que produce el cerebro cuando sentimos dolor. Se trata de las endorfinas, unos opiáceos naturales de los que se sirve nuestro sistema nervioso para contrarrestar el dolor y el miedo. Otro factor que se ha propuesto es el alivio que se siente tras escapar o superar una situación desagradable, como sucede en las personas que se autolesionan, generalmente para aliviar un sufrimiento psicológico. Pero el caso del masoquismo es diferente, pues el dolor es percibido como placentero en sí mismo, aunque hay quien ha planteado que el verdadero objetivo del masoquismo se relaciona más con el poder y la sumisión que con el propiodolor.

¿De qué depende la interpretación del dolor?

La importancia del contexto ha quedado claramente expuesta en un trabajo realizado recientemente por Leknes y su equipo de colaboradores de las universidades de Oxford y Oslo. Este grupo de investigadores ha demostrado que el cerebro se comporta de forma distinta cuando un mismo dolor de intensidad moderada se compara con un dolor ‘peor' o con uno ‘mejor'. Los participantes interpretaron ese dolor moderado como placentero al compararlo con otro más intenso. A nivel cerebral se observó una menor actividad en la ínsula y el cíngulo anterior, y una mayor activación en el circuito de recompensa que incluye las cortezas prefrontal orbital y ventromedial.

¿Cómo procesa el dolor el cerebro del masoquista?

En un interesante estudio realizado por la Universidad de Dusseldorf se comparaba, entre otros, a un grupo de personas con conductas masoquistas con un grupo de control que no mostraba este tipo de comportamientos. Para empezar, encontraron que el grupo de tendencia masoquista mostraba un umbral de dolor más elevado y valoraba la estimulación láser que se les aplicaba como significativamente más agradable en comparación con los controles. Y aún más interesante, utilizando la técnica de magnetoencefalografía observaron que, tras una primera estimulación táctil indolora, la aplicación del láser ocasionaba una mayor amplitud en la respuesta tardía del área somatosensorial primaria (S1) del cerebro. Los autores plantearon como una explicación tentativa la posibilidad de que las personas con conductas masoquistas sufran una alteración en la modulación del procesamiento de la información somatosensorial. Así, estímulos como el dolor, que en la mayoría de las personas aumentan la activación, serían percibidos como ‘normales' por aquellos con comportamientos masoquistas.
El interés y la aceptación del masoquismo y el sadismo han crecido en la sociedad, que incluso los ha retirado del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. Pero a nivel científico aún queda mucho por saber sobre estas parafilias. La psicología y la neurociencia desean comprender y no juzgar al que disfruta sintiendo dolor. Como se suele decir, "en la variedad está el gusto".